Carlos Gardel

Carlos Gardel Cantante y compositor de tangos (11 de diciembre de 1887 – 24 de junio de 1935), considerado el más importante tanguero de la primera mitad del siglo XX. Existe controversia acerca de su lugar de nacimiento (Tolouse, Francia o Tacuarembó, Uruguay), creció en la Argentina y murió accidentalmente durante un gira en Medellín, Colombia.

Biografía
Gardel creció en el Abasto, un barrio de Buenos Aires en el que funcionaba el mercado central de frutas y verduras, cuyo edificio estilo art decó se conserva reciclado y convertido en tienda. A muy temprana edad comienza a ser reconocido por su trino, y trasciende su fama como “el Morocho del Abasto”. Habría nacido en Toulouse, Francia, el 11 de diciembre de 1890, según consta en la partida de nacimiento que se conserva en esa ciudad, y era hijo de una inmigrante.

En 1902, siendo tramoyista en el teatro La Victoria, es escuchado por el famoso tenor italiano Titta Ruffo, quien ayuda en la educación de su canto. Desarrolló una sensual voz de tenor con la que desplegó una musicalidad infalible y una gran expresividad dramática, creando pequeñas obras maestras del “dos por cuatro” (término con que se conoce al tango, en referencia a su compás).

En 1913 celebró un duelo de tangos con ‘El Oriental’ José Razzano en la calle Guardia Vieja del barrio del Abasto. En ese duelo no ganó ninguno de los dos: más bien surgió el dúo Gardel-Razzano, que trabajó unido durante quince años.

Junto con su colaborador de toda la vida, el poeta y periodista Alfredo Le Pera, Gardel escribió muchos tangos clásicos, como Mi Buenos Aires querido, Volver y El día que me quieras. Se conserva un total de 700 grabaciones. No sólo grabó tangos; también música folclórica como milongas, zambas, rancheras, tonadas, estilos, etc. Grabó algunos fox trots en inglés, como así también algunas canciones tradicionales en francés.

El 24 de junio de 1935 Carlos Gardel (junto con Alfredo Le Pera y algunos de sus músicos) falleció en el choque de dos aeroplanos sobre la pista de aterrizaje del aeropuerto Enrique Olaya Herrera de la ciudad de Medellín (Colombia). Su aeroplano estaba a punto de despegar y Gardel se encontraba en lo mejor de su carrera. Estaba haciendo una gran gira por toda Latinoamérica y millones de sus admiradores lo lloraron. Entonces “El Zorzal criollo” se ganó la gloria: popularmente, la gente dice que “Gardel cada día canta mejor”. Un verso de su tango Volver se convirtió en un refrán famoso en toda América latina: “Veinte años no es nada”. Carlos Gardel está enterrado en el cementerio de la Chacarita de Buenos Aires.

Desde el 1 de septiembre de 2003, la voz de Carlos Gardel es Patrimonio de la Humanidad, por declaración de la UNESCO, (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). En su registro Memoria del Mundo, la UNESCO anotó a Carlos Gardel como “cantor argentino nacido en Francia”.

Controversias sobre su lugar de nacimiento
Gardel nació en Tacuarembó, Uruguay o en Toulouse, Francia. En un acta de nacimiento en Toulouse consta el nombre de Charles Romuald Gardes, hijo de Berthe Gardes. En su testamento olografo, Gardel también declara haber nacido en Toulouse, Francia, aunque en vida Gardel dijo a varios periódicos que había nacido en Tacuarembó. Además su documento de identidad lo declaraba nacido en Uruguay. En 1936, en el juicio sucesorio, el gobierno uruguayo ratificó el documento en que consta que Gardel nació en Francia. Esa declaración jamás ha sido desmentida.

En 2003, la UNESCO reconoció a Gardel como “cantante argentino nacido en Francia”. Uruguay no lo pudo desmentir por falta de documentación (no existe la partida de nacimiento ni tampoco el record escolar de Gardel en Uruguay). No existe ninguna constancia documental que relacione a Gardel con Escayola, en absoluto, lo que por cierto es lógico, ya que Gardel sería hijo ilegítimo. No existe ni un solo documento que compruebe que Gardel visitó Tacuarembó, aunque consta que desde 1913 había visitado Uruguay muchas veces. Es evidente que la documentación no alcanza para llegar a una conclusión y se generó tanta controversia con el asunto a lo largo de los años que ningún documento resulta totalmente confiable.

Títulos de algunos de sus tangos
Desdén (1930)
Tomo y obligo (1931)
Lejana tierra mía (1932)
Silencio (1932)
Amores de estudiante (1933)
Golondrina (1933)
Melodía de arrabal (1933)
Guitarra guitarra mía (1933)
Cuesta abajo (1934)
Mi Buenos Aires querido (1934)
Soledad (1934)
Volver (1934)
Por una cabeza (1935)
Sus ojos se cerraron (1935)
Volvió una noche (1935)
El día que me quieras (1935).
Para escuchar estos y otros temas más, ir a: http://www.todotango.com/spanish/creadores/audio.asp?id=116

Gardel en el cine
Gardel filmó una decena de películas en Estados Unidos, Francia y la Argentina que prácticamente eran meros vehículos para que él cantara sus canciones.

Argentina

Flor de durazno (1917)
Encuadre de canciones – Diez cortometrajes (1930): Primera filmación sonora realizada en Sudamérica, mediante el sistema Movietone (imagen y sonido grabados al mismo tiempo en la cinta). Por el tipo de película (diez canciones filmadas), Gardel se convirtió aquí en pionero de los hoy llamados “Videoclips”.

Francia Luego filmó las películas que siguen, para la empresa Paramount Pictures:

Luces de Buenos Aires (1931)
La casa es seria (1931)
Espérame (1932)
Melodía de arrabal (1932)

Estados Unidos

Cuesta abajo (1934)
El tango en Broadway (1934)
El día que me quieras (1935)
Tango bar (1935).
The big broadcast of 1936 (Los grandes de la radio de 1936) – Título en español: “Cazadores de Estrellas, 1936”-.

Un pensamiento en “Carlos Gardel

  1. ROBERTO DI CHIARA

    PEDIDO DE PUBLICACIÓN

    UNA ANECDOTA DE CARLOS GARDEL…

    El actor y director de cine argentino Homero Carpena, en un prologo del libro de Roberto Di Chiara “El rescate del afiche cinematográfico argentino” contó una anécdota sobre el “Zorzal Criollo”, el cual conoció en el cine mudo y sonoro nacional (recordemos que Carpena trabajo en más de ciento cuarenta films).

    Carlos Gardel y un comentario para Roberto Di Chiara.
    Tuve la oportunidad de conocer a la leyenda en 1920, yo tenía diez años y en el desaparecido teatro Odeón de Mar del Plata, mi ciudad natal, se anunciaba el debut de Carlos Gardel con sus guitarristas.
    Detrás del teatro existía un local de la tintorería Prat, donde yo trabajaba como cadete para ayudar a mi familia. Mi trabajo era llevar las prendas a domicilio.
    La noche del debut del más Grande, me acerqué a la puerta del camarín para entregarle sus smokings. Desde afuera escuché una discusión acerca de los afiches de propaganda, según Gardel no eran suficientes. De pronto se abrió la puerta y salieron dos personas, luego apareció él. Le mostré las prendas, a lo que exclamó: Por fin llegó la pilcha! Luego me puso un peso en la mano y me preguntó si conocía “El chanta cuatro”. Sí señor, le dije, la cantina de la calle Santiago del Estero. Me pidió que le fuera a buscar la guitarra que dejó olvidada la noche anterior. “Tengo otra”, me dijo, “pero mañana nos vamos y no quiero olvidármela”. Salí corriendo, apurado por cumplir y salir a contarles a mis amigos.
    Años después, yo me encontraba de gira, tratando de encontrarle la vuelta a mi sueño de actor. Estábamos en Tres Arroyos, amurados y sin comida. Yo tenía los ojos fijos en un afiche del hotel, que anunciaba para esa noche a Gardel como fin de fiesta. Y en eso apareció en la puerta, junto a sus guitarristas….
    Ni bien supo que éramos actores se acercó a bromear. Nos dijo “Muchachos! ¿Cómo se atreven a venir a un lugar donde trabajo yo?”. Le contamos nuestra situación y asintió sonriendo, “son cosas del oficio”. Sin pensarlo mucho le dije que de pibe guardaba una anécdota suya. “¿Querés decir que soy un viejo? ¿A ver, cuál es la historia?”. Después de escucharme me dijo “Así que vos sos el pibe de la guitarra”. Con los años, cuando ya llevaba varios de actor y alguien se me acercaba invocando algún pequeño encuentro anterior, comprendí que en alguien de su talla, que conoció miles de personas, se trató de una gentileza. Pero no fue la única. Al día siguiente, cuando no sabíamos cómo pagar la pensión, enfrentamos al dueño para buscar alguna solución. “Está todo pago”, nos dijo, antes de dejarnos hablar. Preguntamos quién había sido, y agregó: “Menos pregunta Dios, y perdona”. Gardel nos había salvado… Gracias Carlitos…

    Esta anécdota se la dedico mi querido y entrañable amigo Roberto Di Chiara

    Homero Cárpena – Roberto Di Chiara …..

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